Año 2005
A la Fundación María Cecilia les quiero decir que nunca me va a alcanzar las gracias por darnos tanto amor, tanta comprensión, contención, dedicación, y tiempo. Yo sé que Dios ve lo que ustedes hacen por nosotros y es por eso que siempre le pido que les siga dando esa fuerza para seguir así adelante y yo aprender a imitarlos. Yo sé que nunca se los dije, pero para mí el hecho que hallan estado desde el primer momento que se supo la enfermedad de Dina Luz es muy importante para mí, porque fue un momento que no voy a olvidar en mi vida, a pesar de que en ese momento no entendía nada, quizás decía, esta señora de delantal que sin conocerme se queda al lado mío, escuchándome, consolándome y atenta a lo que me hace falta sin importar el tiempo que le estoy tomando, es increíble, yo ni siquiera me atrevo a preguntarle otra vez el nombre porque no me acuerdo y ella tan segura hablándome y llamándome por mi nombre con una calidez que me hizo conocer en ese momento la solidaridad de la gente. Al rato llega el papa de Dina Luz guiado por Uds. Con una hermana y un hermano mío, Dina se quedo con sus tíos y nosotros fuimos a hablar con la Dra. Angie, que nos había llamado, nos contó lo que Dina tenia y nos dijo lo fuertes que íbamos a tener que ser y que ella y Uds. Juntos con nosotros podíamos salir adelante y matar a la enfermedad y también nos recibió en esta Familia. Después fui a la habitación con Dina no lo podía creer, la noticia fue tremenda y gracias a Dios estaban Uds. Ahí con toda su experiencia y sus ganas de ayudar y consolarnos. Después se presento otra señora de delantal azul, trayéndonos unas cositas necesarias para ese momento y como sabiendo que las necesitaba (lo sabia)También me dio unas palabras de aliento, me mostró unas fotos mientras me contaba de su lucha con su hija, para ganarle a esa enfermedad, a la cual le pudieron ganar y hoy por hoy esta hija le regalo un nieto. Eso me lleno de optimismo y esperanza después de estar un rato con nosotros y antes de irse me saludo y me dijo, esta es una familia muy grande y ahora Uds. También son parte de ella cuenten con nosotros estamos para ayudarlos, beso de por medio se fue y bueno pasaron idas lindos y idas feos y ustedes siempre con nosotras. Es por eso que les digo que no hay gracias que alcance por tanto.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.
Año 2005
Hubo un día que sentí que las puertas de la felicidad se cerraban. Sabia que algo malo en mi estaba pasando. Creí que todos los momentos que pasaba eran un sueño, un sueño hecho realidad y de la cual yo no podía despertar, pero tenia que ser fuerte, luchar contra mi enfermedad y afrontar todo lo que me esperaba. Pero un día, en mi tristeza y dolor, sentí un nombre, María Cecilia se me llenaron los ojos de lagrimas. Desde aquel día te empece a querer María Cecilia, sentí que las puertas de la felicidad se abrían para mí. En mi corazón brilla el sol, el amor y la felicidad. Hoy puedo decir Gracias Fundación María Cecilia por todo lo que me dieron y me siguen dando. Siempre los llevare en mi corazón con todo amor.
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Año 2005
Muchas veces me pregunto qué hubiese sido de Francisco sin la Fundación María Cecilia. No creo que hubiese cambiado su destino, pero sí la FORMA de pasar lo inevitable: su enfermedad. Desde lo absolutamente primordial: la atención médica, representada por ese ser tan especial que es la Dra. Angie; pasando por los tediosos y burocráticos trámites que hacían por nosotros; necesitar un catéter y que lo consigan, como cuando faltaba una droga y aparecía; o simplemente llorar y tener a una voluntaria al lado, también llorando. TODO ESTO ES MARÍA CECILIA. Cuando uno está en ese infierno, no logra ver, ni escuchar, ni sentir. Pero con el paso del tiempo, se despejan los pensamiuentos, y aparece claramente el espíritu... la fuerza que llevó a estas mamás del dolor a crear la Fundación, que no es otra cosa que el más puro amor. No hay amor más grande que el dar la vida por los demás, y si nuestra vida es teimpo, cada segundo que uno da, es DAR LA VIDA. Por eso, desde lo más profundo de mi agradecido corazón de madre, yo también quiero estar, tanto apoyando a la Fundación como a las familias que tengan que pasar por lo mismo que nos tocó pasar, enriqueciendo esa fuerza y ese espíritu de lucha. Este años, cuando levante mi copa el 24 de diciembre, para festejar los 8 años de mi amado Francisco, sepan que también estará allí todo mi reconocimiento y agradecimiento a todos y cada uno de los que forman la Fundación y mi compromiso de ESTAR SIEMPRE. ¡FELICES 10 AÑOS!
Año 2005
Hola Soy Elisabet, mamá de Lautaro y quiero contarles los que nos tocó vivir. Ya hace más de un año que mi hijo lucha contra una enfermedad llamada Leucemia Pasamos por muchos momentos dificiles pero gracias a un grupo de personas que en conjunto con enfermeras y su segunda mamá, su doctora Angie, logramos salir adelante. Porque sin pedir nada a cambio te brindan todo. Yo jamás creí que dentro de un hospital podía tener una gran familia. Porque tanto tiempo compartido por internaciones que lleva el tratamiento empezás a ser parte de una nueva familia. Ese grupo se encuentra dentro del Hospital Materno Infantil de San Isidro y foman una fundación llamada María Ccecilia, quienes a parte de su apoyo físico y emocional, me ayudan con los medicamentos, porque además de ser una enfermedad dificil y de largo tratamiento, la medicación oncológica cuesta mucho y sin su ayuda sería mucho más dificil llevar la enfermedad de mi hijo. Por eso hoy solo quiero darles las gracias y decirles a las mamás que pasan por lo mismo, que no poierdan las esperanzas y sigan adelante porque más allá del dolor y la tristeza que sentís al enterarte de la enfermedad de tu hijo, la felicidad y las sonrisas que te vuelven al ver a tu hijo lleno de vida nuevamente...
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