Mamá de Gaby
Año 2001
Era un día 25 de octubre de 1996 a las 7:10 am con 2,800 kg..Y 48 cm de largo, nacía mi segunda hija llamada "GABRIELA ALEJANDRA", con ojos negros ya abiertos y alimentándose de mi pecho, le dije: bienvenida a la vida.
Nunca imaginé que sus primeros meses iban a ser tan duros porque su piel se lastimaba y su cabecita se llenaba de cascaritas, lloraba por las noches y no la podía calmar, todo su cuerpo le dolía y era un suplicio cambiarle el pañal.
Recorriendo salas y hospitales, nadie nos sabía decir lo que Gaby padecía.
Hasta que un día, cansados ya de recorrer, llegamos al HOSPITAL DE NIÑOS DE SAN ISIDRO, allí le hicieron análisis, placas, ecografías y una biopsia de piel. Con este último estudio descubrieron que ella tenía una enfermedad llamada HISTIOCITOSIS X.
Yo desesperada y sin saber lo que esto era abracé a mi hija y le dije: No temas, esto ya va a pasar.
En ese momento me dieron una orden que al otro día vaya a ver a la Dra, Angie.
Muy franca en sus palabras me Dijo: Vanesa, esto no va a ser fácil, tu hija corre peligro de vida. Me explicó que Gaby tenía que hacer un tratamiento con quimioterapia, con drogas muy caras. Yo la miraba y no podía tomar conciencia de todo lo que me decía, me dijo que no me hiciera problema por como conseguir las drogas, que la Fundación Ma. Cecilia me iba a ayudar.
Tres años pasaron y Gaby ya estaba recuperada, entre internaciones y transfusiones, Gaby ya estaba curada, creía que todo había terminado, que lo peor ya había pasado.
Pero por desgracia, era sólo una ilusión mía, un día 12 de junio de 2000 nos levantamos y fuimos al Hospital y llegando allí gaby se descompone. No podía mover su brazo y su pierna izquierda, su lengua se adormecía. Rápido le avisamos a Angie y me mandó a que le haga un análisis de sangre, como todos suys valores estaban bajos, me dijo: Vamos a hacerle una transfusión. Cuando le estaban pasando sangre, Gaby empezó a temblar y me decía: Mamy tengo frío, rápido le sacaron todo y allí comenzó lo peor. Angie me miró a los ojos y me dijo que esto yo ya lo sabía , que Gaby no viviría. Llorando le pedí que me ayudara que yo a mi hija la necesitaba, y ella también llorando me decía que no podía hacer nada más. Acostada en su cama, llena de cable por todos lados sufría muchísimos dolores, parecía que algo le arrancaban.
Angie: si no podés hacer que se salve, hacé entonces que no sufra, le pedía llorando, un momento más tarde la durmieron. Le inyectaron morfina para que nada le doliera y desde ahí lo único que se escuchaba era latir su corazón y su respiración.
Pasaron tres noches largas y toda mi familia a mi lado, llegó el viernes, su corazón latía cada más despacio, me acerqué a su oído y le dije: Mi amor, sé que todo este tiempo estuviste peleando por tu vida y estoy orgullosa de vos, pero si Jesús te está llamando para que no sufras más, andá con ÉL, yo te amo y siempre te vamos recordar.
La doctora en ese momento , me dijo: Su corazón se paró, Gaby falleció.
Ahora Gaby está en el cielo descansando junto a su abuelo.
Sé que ella allá me espera y cuando Dios lo decida nos volveremos a juntar para nunca más volvernos a separar.
TE AMO GABY, MAMÁ





